Fue un
verdadero espectáculo de jornada, los atunes permanecían en superficie todo el
rato y permitían un correcto acercamiento sin inmutarse, y lanzaras lo que
lanzaras se lo comían, hasta el punto que no podíamos lanzar los 3 a la vez
para evitar enredos entre los peces. Fueron 3 horas de infarto con alrededor de
20 atunes liberados más otras tantas picadas fallidas.
Llegamos al extremo de
sacar los anzuelos de los señuelos simplemente por sentir la picada y descansar
un poco los brazos de los continuos combates. Exhaustos decidimos abandonar y
dejamos tras nuestro los incansables atunes que proseguían con su festín en
superficie.Una jornada para el recuerdo.
TEAM PARAPESCA.com By Subprof
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